4 cambios que deberían hacer las escuelas para ser incluyentes

“La educación ya no puede entenderse como un proceso estático en el que unos enseñan y otros aprenden”, dijo Natalia Unda, Directora de Educación Especializada e Inclusiva, del Ministerio de Educación del Ecuador. Se dirigía a representantes y psicólogos de escuelas que hace dos años le negaron el cupo a Amada, una niña trans en Quito. La mañana del 17 de mayo de 2018, Día Internacional contra la Lesbofobia, Homofobia, Bifobia y Transfobia, ellos se convirtieron en alumnos para aprender sobre las diversas identidades de género y por qué deben garantizar que niñxs y adolescentes LGBTI accedan a la educación.

Taller sobre educación y diversidad en el Ministerio de Educación de Ecuador.
Édgar Zúñiga fue uno de los expositores en el taller sobre educación y diversidad.

En el taller intervinieron Edgar Zúñiga, psicólogo de la Red Ecuatoriana de Psicología por la Diversidad (Repsid), el abogado Jorge Fernández de la Fundación Pakta y Lorena Bonilla, madre de Amada y presidenta de la Fundación Amor y Fortaleza. Ella precisamente creó esta organización después de que su hija fue discriminada, para apoyar a otras familias diversas e impedir que el dolor que vivieron se repita contra más niñxs y adolescentes trans.

Detrás de la LGBTIfobia está el miedo a lo desconocido. Por eso Zúñiga sostiene que la mejor forma de eliminar la discriminación es informarse sobre qué implica ser lesbiana, gay, bisexual, trans, intersex. “No son unicornios ni dragones. ¡Existen! Y suelen ser los más excluidos de la educación, en especial las personas trans”, dijo.

En las personas trans hay una incongruencia entre el sexo asignado al nacer (si tienen vulva son mujeres y si tienen pene son varones) y su identidad de género (cómo se conciben a sí mismxs). Ese es el caso de Amada, quien siempre se sintió una niña aunque nació con cuerpo de niño. Por eso, cuando cumplió seis años inició la transición. Como explica Zúñiga, este es un proceso complejo que implica un acompañamiento multidisciplinario y cuidadoso.

Imagen del libro "Por cuatro esquinitas de nada" de Jérôme Ruillier.
Imagen del libro “Por cuatro esquinitas de nada” de Jérôme Ruillier.

Pero no todxs los niñxs y adolescentes de la diversidad sexual cuentan con el apoyo de sus familias. El primer lugar donde son violentados es en su propia casa. Allí sufren aislamiento, rechazo, depresión y hasta son expulsadxs de sus casas. La consecuencia más trágica de esta discriminación es el suicidio. La cifra es alarmante: 1 de 4 jóvenes trans intenta suicidarse, agrega el psicólogo de Repsid y dice que en Ecuador las expectativas de vida de lxs trans es de apenas 35 años.

Estas condiciones influyen en que las personas LGBTI no finalicen sus estudios, se vean forzadas a realizar trabajos riesgosos y terminen en situación de pobreza, sin acceso a sus derechos. Esa es la realidad que transformar Lorena Bonilla y su familia, a través de este tipo de talleres.

¿Y qué pueden hacer las escuelas y colegios? Lo mismo que sucede en el cuento infantil “Por cuatro esquinitas de nada”, donde finalmente los Redonditos se dan cuenta que la forma de lograr que Cuadrado entre por la puerta circular no es cambiar a Cuadrado sino hacer una puerta por la que pasen todxs.

De igual forma, las escuelas no deben intentar cambiar a lxs estudiantes que son diferentes; son las instituciones las que deben hacer cuatro sencillos cambios para dar un acompañamiento adecuado a niñxs y adolescentes trans:

  1. Capacitar en diversidad a todo su personal docente y administrativo.
  2. Contar con códigos de convivencia inclusivos.
  3. Permitirles vestir el uniforme, usar los baños y hacer las filas de acuerdo a su género.
  4. Usar el nombre social (el que eligieron) en lugar del nombre legal.

“Puede ser fácil montarse un colegio pero no es fácil cambiar el mundo”, dijo la mamá de Amada y, dirigiéndose a quienes le negaron la educación a su hija, les preguntó: ¿qué clase de mundo quieren construir ustedes?